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Título 42, Biden, AMLO y la migración que no se resuelve

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

23 mayo, 2022
Tema:

POR JORGE SANTIBÁÑEZ*
ESPECIAL PARA LOS ANGELES TIMES
MAY. 23, 2022 10:29 AM PT

El viernes de la semana pasada un juez ordenó cancelar la suspensión del Título 42 que la administración Biden pretendía implementar a partir del lunes 23 de mayo. El llamado título 42 permite no autorizar el ingreso a territorio estadounidense a cualquier persona que pudiera introducir una enfermedad contagiosa al país. En la práctica, los últimos dos años solo se ha usado para regresar a México rápidamente y sin mayor trámite a quienes son detenidos por la patrulla fronteriza o a quienes solicitan asilo.

Como ya hemos dicho, no se trata de una medida migratoria sino de salud pública, ni siquiera está dirigida a los migrantes. Sin embargo, como una de sus artimañas, Trump la usó como pretexto para no recibir a los solicitantes de asilo. Desde que los asesores de Trump se la encontraron, ha sido aplicada casi 1.9 millones de veces exclusivamente en la frontera con México y nunca por funcionarios de salud sino por la patrulla fronteriza.

Sin procedimiento administrativo alguno, los solicitantes de refugio, mezclados con migrantes indocumentados de los cuales un alto porcentaje es mexicano, son regresados a México desde donde, a veces el mismo día, vuelven a intentar entrar a Estados Unidos. El caos que esto ha generado en las ciudades fronterizas y la distorsión en el proceso son considerables. Empezando porque ahora las cifras de detenciones, que han alcanzado máximos históricos, ya no se sabe si reflejan migrantes, solicitantes de asilo o intentos de cruce.

Desde casi cualquier perspectiva, el Título 42 no es la solución al tema migratorio y la administración Biden tiene muchas razones para cancelar su aplicación. Sin embargo, muchos analistas creen que, en el fondo, la decisión del juez que obliga a continuar con su aplicación le acomoda a Biden, porque el riesgo de que los números se incrementen considerablemente y la frontera se desordene aún más, es real y su administración no está lista para hacer frente. Ello tendría un costo político alto en momentos clave en los cuales a Biden, con un sinnúmero de problemas domésticos e internacionales, le urge mostrar que es capaz de ordenar la migración.

Ese orden pasa necesariamente por México y los países de la región. Por eso, la llamada Cumbre de las Américas era importante. Simplificando, se hubiera convertido en el espacio ideal para comprometerse a apoyar el desarrollo de la región a cambio de un mayor o mejor control de los flujos migratorios.

Sin embargo, hubo errores políticos en la organización y la administración Biden no contempló la previsible reacción de AMLO, que como bien decía Germán Dehesa (q.e.p.d.), es el mayor “chingaquedito” que ha dado México, incapaz de construir, pero superdotado para destruir. Los ejemplos abundan.

Ahora la discusión no es la agenda de la cumbre, sino quién va o no va, que tanto Estados Unidos usa su capacidad de presión, qué gobiernos siguen a AMLO, quién continuará ondeando la bandera de que tiene una excelente y respetuosa relación con Biden, insistiendo innecesariamente en que también la tuvo con Trump, sin dejar salidas dignas para nadie y solo buscando qué tanto gana políticamente. Pase lo que pase, la Cumbre de las Américas ya no será (si es que alguna vez lo fue) la que marque un cambio en cómo se aborda el proceso migratorio de la región.

AMLO con sus posiciones está armando a los enemigos de Biden quienes se llenan la boca diciendo que Trump sí sabía manejar a AMLO y obligarlo a controlar y detener en México los flujos migratorios. Tienen datos para demostrarlo. Trump mismo lo ha dicho.

Diversas organizaciones progresistas han propuesto cómo abordar el proceso migratorio y de refugio. Esencialmente, esas recomendaciones pasan por tres ejes: un incremento, acorde con las necesidades reales, en el número y categorías de los permisos y visas, un manejo diferente y conjunto de la frontera con México y de la frontera de México con Guatemala y contribuir al desarrollo de los países de salida.

En este último tema lo que sugieren es pasar por las organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil y no por los gobiernos. Eso nunca va a pasar con AMLO. Salvo por las remesas, a AMLO no le importan los migrantes, ni siquiera los mexicanos y lo que pide es que le den dinero a los gobiernos para que ellos lo repartan (en el mejor de los casos) a través de sus programas obviamente clientelares.

En el tema migratorio, las buenas soluciones no se concretan y entonces ganan las malas soluciones. En la década de los 90, en una plática privada y amistosa, le pregunté/reclamé a la responsable de lo que hoy es el Department of Homeland Security que porqué habían construido bardas, que si no se daban cuenta de que eso no resolvía nada y complicaba mas el problema. Me dijo muy seria que si no se hacía algo entonces ganaban las voces que pugnaban por soluciones incluso peores que las bardas. Algo así le pasó a Obama que hizo campaña proponiendo una reforma migratoria y acabó siendo “the deporter in chief”. Así estamos.

*Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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