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¿Qué dirán de nosotros?

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

5 mayo, 2021
Tema:

Por JORGE SANTIBÁÑEZ
ESPECIAL PARA LA TIMES EN ESPAÑOL
MAYO 5, 2021 7:20 AM PT

El actual gobierno mexicano se ha olvidado por completo del resto del mundo y de los organismos internacionales. Incluso cuando ha reaccionado a alguna iniciativa de Estados Unidos, ha sido eso, una reacción con resultados, por decir lo menos, negativos y a manera de moneda de cambio, primero fue te controlo a los migrantes centroamericanos y no me impones aranceles y ahora es me das vacunas.

No inició así, uno de los primeros actos de AMLO al tomar posesión fue la de suscribir un acuerdo para el desarrollo de países centroamericanos a quienes invitó a su ceremonia de investidura. Ingenuamente, algunos pensamos que trataría de recuperar un liderazgo latinoamericano que hace tiempo perdimos.

Se puede pensar que eso no es importante, se puede hasta creer una de esas frases mañaneras de AMLO según la cual, la mejor política exterior es la interior y el mundo al ver lo bien que va México y cómo supera sus problemas ancestrales, se rendiría a los pies de AMLO, llegarían las inversiones, los empleos, el turismo y él sería un líder mundial respetado y admirado en todo el mundo.

El problema es que por más que se diga que vamos muy bien, requetebién, eso no necesariamente implica que así sea y menos aún que así se perciba en otros países. AMLO se ha preocupado por controlar todo lo interno pero eso no le ha dado una mejor posición en el exterior. De hecho creo que todo lo contrario y ha acabado como un presidente muy fuerte en el interior pero muy débil en el exterior.

Se puede también creer que ni quien se entere, y que lo que pasa en México se queda en México o peor aún, que tener una opinión de lo que ocurre en México es una intromisión contraria a las prácticas internacionales o que una opinión negativa no nos afecta. Otro error.

Además, hay algunas prácticas y decisiones que difícilmente van a ser bien vistas en cualquier otra sociedad e incluso sorprende que la sociedad mexicana las acepte sin chistar. Se puede pensar que se derivan del ejercicio del poder, pero hemos caído en excesos.

Basta revisar un puñado de esas decisiones, como para concluir que desde fuera lo menos que inspiramos es desconfianza.

Que un presidente tenga todos los días durante dos horas, como actividad más importante si no es que única, una conferencia de prensa que es esencialmente una plataforma para criticar a los gobiernos anteriores y descalificar a sus críticos, raya en lo absurdo. Qué desperdicio de tiempo y de gobierno.

El uso de las instituciones para perseguir a sus enemigos, el ataque a los órganos autónomos que tanto trabajo costaron en México en virtud de supuestas malas prácticas que no han sido probadas, ni investigadas y que en todo caso en vez de corregir trata de desaparecer, descalificar (y perseguir) a jueces que no deciden como él quiere, pretender controlar la Suprema Corte de Justicia y en consecuencia todo el Sistema Judicial.

Dictarle a los gobernadores de su partido hasta los comunicados y perseguir a los de los partidos de oposición, instruir al Congreso para que no modifique “ni una coma” de sus propuestas, no enfrentar al crimen organizado y el criminal manejo de la pandemia del COVID, forman parte de una lista interminable que obviamente es analizada por otras sociedades y otros gobiernos. Puede no importarnos, pero la imagen de México en el mundo se deteriora a pasos agigantados.

Y cada vez son más graves. La lista se enriquece cada semana. La reciente decisión de hacer candidata a la hija de un candidato destituido, solo por eso, por ser su hija, sería un abuso en las dictaduras más bananeras, en las monarquías más rancias. Los antecedentes de la nueva candidata al gobierno de Guerrero se reducen a delegada en Acapulco de una entidad del gobierno estatal y a Presidenta del DIF de ese municipio cuando su padre fue presidente municipal y ella tenía 22 años. Tiene además familiares políticos directos presos por vínculos probados con el narcotráfico.

En un estado como Guerrero son aspectos que deben considerarse y que en todo caso, son observados desde afuera de manera crítica. Formalmente no la designó el presidente mexicano, pero absolutamente nadie cree que en la práctica sea ajeno a la decisión, ¿con qué cara sus defensores, varios de ellos intelectuales y académicos muy prestigiados, justifican esas prácticas?

En México parece que ya nos resignamos o ya nos acostumbramos, los países socios toman nota y actuarán en consecuencia. Los otros también.

Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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