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No hay que abusar de la juventud de los latinos

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

21 julio, 2020
Tema:

By JORGE SANTIBAÑEZ
ESPECIAL PARA LA TIMES EN ESPAÑOL
JULIO 21, 2020. 5:32 PM

Ahora se cuenta con mucha más información acerca de los impactos de la pandemia en diferentes grupos poblacionales, de lo cual deben derivarse lecciones importantes para la sociedad estadounidense y otras. Algunas cuestiones se hicieron evidentes desde un principio, como por ejemplo que los adultos mayores resultaban gravemente más afectados que las personas jóvenes. Hoy, después de varios meses y muchos fallecidos, se tiene mayor información.

A diferencia de lo que opina el gobernador de Puebla quien en una declaración de su muy larga lista de afirmaciones desafortunadas “sólo les daba a los ricos”, sabemos que el COVID-19 no distingue por clases sociales. De hecho, en sus consecuencias, lo que sucede es exactamente lo contrario, les puede dar a todos por igual, pero impacta más a los de menores ingresos.

Si analizamos las estadísticas de Estados Unidos con respecto a la más grave de las consecuencias del COVID-19, es decir los decesos, encontramos una relación estrecha con la desigualdad económica y lo que implica en cuanto a acceso a servicios de salud y la presencia de otras enfermedades. Por eso, el grupo más impactado es el de los afroamericanos.

En Estados Unidos mientras que el 9% de los blancos vive en condiciones de pobreza, ese es el caso del 22% de los afroamericanos y 19% de los latinos siendo, por mucho, los grupos más afectados. Numéricamente el asunto es más grave, de los 41 millones de pobres que hay en EE.UU 8.6 son afroamericanos y 11 son latinos.

Cómo impacta el COVID-19 en esa pobreza no deja ninguna duda. Al 7 de julio, la mortalidad acumulada por el virus indicaba que 70 de cada 100 mil afroamericanos habían fallecido por el coronavirus, mientras que ese es el caso solamente para 30 de cada 100 mil blancos, es decir, menos de la mitad. En el caso de los latinos, a pesar de la pobreza, la tasa de mortalidad es ligeramente superior a la de los blancos ya que 34 de cada 100 mil latinos han muerto por esa razón.

Si viven en una franca desigualdad social tan grave como la de los afroamericanos, ¿Son acaso los latinos más resistentes? Una posible respuesta es que sí, porque son más jóvenes. Mientras que la media en edad de los blancos es de 40 años, la de los afroamericanos es de 34, la de los hispanos es de 32 y la de los americanos de origen mexicano es de 23 años.

La organización APM Research Lab realizó el ejercicio de ajustar las cifras de fallecidos según la “juventud” del grupo al que pertenecen. Es decir, si los latinos fueran tan “viejos”, demográficamente hablando, como los blancos, en virtud de las condiciones de pobreza en las que viven, habría muchos más muertos latinos. Según este ejercicio, ajustando por la edad, la probabilidad de fallecer por COVID-19 siendo afroamericano es casi 4 veces mayor que siendo blanco y siendo hispano es 2.5 veces más alto.

Más allá de las cuestiones técnicas, lo que estos datos demuestran es que, una vez más, la sociedad estadounidense gana mucho con la presencia hispana en Estados Unidos, particularmente con los de origen mexicano. No solamente porque representa la juventud que resiste de mejor manera a los mortales embates del COVID-19, sino porque simbolizan el futuro de esta sociedad. Sin embargo, no hay que abusar, la juventud no puede ser el único factor de desarrollo de esta comunidad. Urge darles acceso de mejor manera a servicios de salud y de educación, en beneficio de ellos y de toda la sociedad.

Por ello resulta profundamente equivocado que haya liderazgos políticos que presenten a esta comunidad como un costo para la sociedad, cuando en realidad serían su mejor inversión.

Qué bueno que los presidentes de Estados Unidos y de México reconocieron las aportaciones de esa comunidad al crecimiento y desarrollo de EE.UU. Cierto, después de tanto ataque del presidente estadounidense y tanta omisión del presidente mexicano, no es común escuchar esas afirmaciones en la actual Casa Blanca, pero hasta que eso no se transforme en hechos concretos o peor aún, si después de decirlo se regresa al ataque y a la omisión, lo dicho, será “de dientes para afuera” y mal haríamos en sentirnos satisfechos.

Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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