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Crece el desorden migratorio y las soluciones son cada vez más difíciles

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

7 abril, 2021
Tema:

Por JORGE SANTIBÁÑEZ
ESPECIAL PARA LOS ANGELES TIMES
ABRIL 7, 2021 9 AM PT

Hasta el momento de escribir esta nota, no se conocen aún los datos definitivos de las detenciones de la patrulla fronteriza estadounidense durante el mes de marzo. Sin embargo, datos preliminares permiten suponer que la cifra rondará los 160 mil migrantes detenidos y seguramente más de 150 mil. De corroborarse estas cifras, marzo sería, en los últimos 15 años, el mes con más migrantes detenidos en su intento de entrar a Estados Unidos.

Incluso más que en Mayo de 2019, que llevó a Donald Trump a exigir y a AMLO graciosamente conceder, en un acto bochornoso en cuanto a la forma y el fondo, de cesión de soberanía mexicana, el control rígido de los migrantes centroamericanos en México. Total no había costo político que parece ser el único tema de interés.

Esa no fue la primera concesión, pero sí la más grave de la historia reciente. Recordemos que en enero de 2019 Estados Unidos anunció el programa “Remain in Mexico” según el cual los solicitantes de asilo esperarían en México la atención de su caso. En ese entonces, el lado mexicano lo llevaba la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional de Migración (INM).

Sin embargo, esta medida, acompañada con otras francamente inhumanas como la separación de familias, no dieron los resultados esperados. Los solicitantes de asilo seguían llegando y en mayo de 2019 alcanzaron números récord. Trump se cansó, despidió a su secretaria de seguridad interna, AMLO le quitó el tema a la Secretaría de Gobernación, despidió al responsable del Instituto Nacional de Migración, y pasó todo a la Secretaría de Relaciones Exteriores violentando incluso leyes y reglamentos que establecen los ámbitos de competencia y acción de las dependencias federales.

Hoy, no solamente se rebasa ese número sino que las características son muy diferentes. En 2019, la abrumadora mayoría de los detenidos eran centroamericanos y menos de la quinta parte mexicanos. Actualmente, cerca del 50% son mexicanos.

Se estima que mil migrantes por día logran entrar a Estados Unidos de manera subrepticia y de esos casi todos son mexicanos, porque los solicitantes de asilo se entregan para formular su solicitud. Es decir, el problema ya no es tan sencillo, ni políticamente barato para nuestros gobernantes, como detener centroamericanos (los números demuestran además que no se está haciendo bien) y festejar las remesas de los mexicanos en EE.UU.

Los mexicanos están dejando México en números muy superiores a los observados desde 2005, aún más si consideramos que las presiones demográficas son menores ahora que en ese entonces, toda vez que hay menos jóvenes entrando al mercado laboral.

En este escenario empiezan a resurgir en México las imágenes de maltrato (por decir lo menos) por parte de diversas autoridades hacia los migrantes centroamericanos y cómo éstos, para evitar ese maltrato o como parte del mismo, son agredidos por organizaciones criminales.

Incluso programas relativamente exitosos como el ‘Programa Paisano’, que aunque parezca ridículo, fue creado por el gobierno mexicano para evitar los abusos y extorsiones de autoridades del mismo gobierno hacia los mexicanos que viven en Estados Unidos y que visitan o regresan a México, empieza a “hacer olas” y se han reportado abusos en el reciente período vacacional de Semana Santa.

En síntesis, el tema migratorio se desordena por todos lados, la llegada, la salida, el tránsito y el retorno de migrantes se dan hoy en condiciones de desorden y riesgo, quizá como nunca antes.

Urge una perspectiva regional. Cada que se menciona esta necesidad hay quien recuerda el ‘Plan Marshall’ con el que se recuperó la economía de Europa Occidental después de la segunda guerra mundial. Estados Unidos aportó, divididos entre 16 países, 15 mil millones de dólares de ese entonces (1948), que hoy equivaldrían a 170 mil millones de dólares, para esta recuperación y claro obtuvo a cambio una intervención política que tenía entre otros objetivos frenar el avance del comunismo y el plan se considera el primer paso hacia lo que después fue la OTAN.

Por estas razones ese tipo de soluciones polarizan. Sin embargo, en la región, el tema migratorio requiere de una intervención mayor y urgente. Siendo omisos y sin abordarlo, ni siquiera en las conferencias de cada mañana (aquí ni otros datos hay), la situación solo empeorará.

Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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