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Remesas, pobreza y otros ‘logros’ recientes

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

24 August, 2021
Tema:

POR JORGE SANTIBÁÑEZ
ESPECIAL PARA LOS ANGELES TIMES
AGOSTO 24, 2021 5:11 PM PT

Los últimos cuatro presidentes mexicanos, incluido el actual, han festejado la llegada e incremento casi constante de las remesas que envían los paisanos desde Estados Unidos a sus familiares en México.

Todos se han adjudicado este proceso como algo favorecedor para México y el colmo, como si se derivara de alguna política, programa o acciones impulsadas por sus gobiernos. Quien es el presidente actual al presentar las acciones, así como resultados de su gobierno para demostrar, según él, que se mejora económicamente, menciona las remesas como uno de los factores más importantes de esa recuperación, que han contribuido a combatir la pobreza. AMLO se equivoca desde varias perspectivas.

El primer error es conceptual. Las remesas, si bien es cierto son consideradas como positivas por las familias que las reciben y juegan un papel central en las economías locales, no deben ser observadas como benéficas desde la perspectiva de un gobierno del país receptor porque lo que demuestran es que un número importante de hogares viven del trabajo y empleos que se generan en otro país, en otro territorio, así como que el país de origen, es decir México, no es capaz de ofrecer oportunidades de progreso. Además, las condiciones de trabajo y vida en las que ganan esos dólares deberían avergonzarnos como sociedad. Los migrantes son víctimas del fracaso de un modelo de desarrollo. O sea, nada que festejar.

Adicionalmente, las cantidades que maneja simple y sencillamente no pueden ser remesas familiares. No es posible que todo ese dinero vaya a hogares en México y esas transferencias esconden otras actividades, incluido por supuesto el lavado de dinero de organizaciones criminales o dinero que se envía para el tránsito de migrantes por México.

No es nada nuevo. Desde por lo menos el año 2004 diversos trabajos académicos, publicados en ese entonces, hicieron ver las inconsistencias entre el monto, los estados de destino que no guardan relación con los estados de salida de los migrantes, el número de hogares que reciben transferencias (que se ha mantenido en alrededor de 1.7 millones de hogares), medido en los hogares por fuentes oficiales mexicanas y que los convertirían en hogares ricos en México, el incremento fuera de toda proporción y relación con cualquier otro proceso económico (de Junio de 2017 a junio de 2021 las remesas se incrementaron en un 74%), entre otros muchos factores llevan a la conclusión indiscutible de que esos enormes montos que AMLO presume, no pueden ser todas remesas familiares.

Debe saberlo, porque en los sucesivos gobiernos ha sido un secreto a voces. Personalmente se lo he planteado, en reuniones cerradas, por lo menos a dos presidentes, dos embajadores mexicanos en Estados Unidos, un gobernador del Banco de México, un secretario de Hacienda y tres secretarios de Relaciones Exteriores y ninguno demostró sorpresa. Ninguno pidió investigación alguna.

Otro error es decir que ayudan a combatir la pobreza. Vaya, que ni lo diga, es un “autogol” porque la pobreza solo en su administración ha crecido un 7% y la pobreza extrema un 24%, según datos de las instituciones encargadas de medir dicha condición. Además, se sabe que no solamente las personas de escasos recursos migran, de hecho, a los pobres extremos ni para irse del país les alcanza. Si las remesas contribuyeran a reducir la pobreza, lo menos que esperaríamos es que al incrementarse tanto las mismas, la pobreza disminuiría.

Toda esta información es obtenida de fuentes oficiales, no hay manera de decir que se tienen otros datos. Preocupa sobremanera la realidad alternativa en la que el presidente mexicano y sus colaboradores viven.

Una cosa es ser optimista o darle al mal tiempo buena cara y otra no ver la realidad así como creer (¿de verdad lo creerán?) que nos estamos recuperando y que la economía va “requetebién” cuando todo indica que vamos en caída libre.

Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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