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¿Quién vacunará a los indocumentados?

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

15 December, 2020
Tema:

By JORGE SANTIBÁÑEZ
ESPECIAL PARA LA TIMES EN ESPAÑOL
DIC. 14, 2020. 12:17 PM

El número de migrantes no autorizados en Estados Unidos, los llamados indocumentados, oscila entre 10.5 y 12 millones de personas. La imprecisión de la cifra se deriva de la dificultad de “contarlos y encontrarlos” con los instrumentos estadísticos tradicionales como censos y encuestas.

Los indocumentados, por razones obvias, lo último que desean es hacerse visibles y en consecuencia, las estimaciones se realizan de forma indirecta, por lo general sustrayendo datos de las fuentes tradicionales de quienes seguramente no son indocumentados -ciudadanos, residentes permanentes legales, refugiados, etcétera.

En el caso mexicano, con frecuencia, se complementa con información estadística del país de origen. De ellos, aunque desde algunos años ya no son la mayoría, los mexicanos siguen siendo el grupo más grande y podemos afirmar que por lo menos hay 5 millones de indocumentados mexicanos en Estados Unidos.

Estos indocumentados viven, trabajan -en actividades que por lo general los nativos desprecian, son necesarios para la economía y que durante la pandemia se reconocieron como esenciales-, pagan impuestos y envían remesas que el presidente mexicano festeja tanto como Elektra, Western Union y otras empresas que tienen enormes ganancias con estos indocumentados.

A pesar de ello, su acceso a servicios básicos como educación, salud y vivienda es limitado. Particularmente a los servicios de salud. En este contexto resulta importante saber cómo tendrán acceso, si es que lo tendrán, a la vacuna del COVID-19.

El escenario es malo y no será fácil que los indocumentados acudan a ser vacunados por temor a ser detectados y deportados. La sospecha según la cual la administración de Donald Trump estaría recabando información que usaría, entre otras cosas, para detectar indocumentados, tiene sustento.

Hace apenas unos días, Andrew Cuomo gobernador de Nueva York envió al Secretario de Salud del gobierno federal una carta reclamando que al solicitar información personal, totalmente inútil en un proceso de vacunación, afectaría la participación de los indocumentados en este proceso y ha declarado vehementemente que de ninguna manera su gobierno proporcionará esa información al gobierno federal.

Desafortunadamente, no todos los gobernadores son Andrew Cuomo ni todos los estados son Nueva York y lo que seguramente ocurrirá es que en varios estados se negará la vacunación a los indocumentados. De ahí la pregunta ¿Quién vacunará a los indocumentados?

Además de las casas de sus amigos y familiares, las iglesias y las canchas de futbol, los únicos espacios a los que los indocumentados mexicanos acuden sin miedo son a los 50 consulados mexicanos en Estados Unidos. En cada uno de ellos hay una ventanilla de salud operada con algún prestador local de servicios.

Ciertamente, ninguna está equipada como para empezar a vacunar inmediatamente, pero por lo menos la infraestructura básica ya existe. Adicionalmente, los acuerdos internacionales protegen a los indocumentados, toda vez que los consulados no están obligados a proporcionar información a las autoridades estadounidenses acerca de las personas que serían vacunadas en sus instalaciones.

Para AMLO y su administración, a pesar del festejo mensual por las remesas, los migrantes en Estados Unidos no han sido prioridad. Es uno de los temas en los que más se ha alejado de sus promesas o dichos de campaña. Participar activamente en la vacunación de migrantes, particularmente de los indocumentados es una obligación difícil de evadir.

Habrá quien argumente que esos mexicanos ya se fueron, que están en otro país y que México no puede “exportar” servicios de salud. Nada mas equivocado. Siguen siendo mexicanos, en muchos casos sus familias están en México, contribuyen de manera constante y sonante al desarrollo de México y los consulados y acuerdos internacionales justamente están diseñados y firmados para estos casos.

No lo olvidemos. Los consulados iban a ser espacios de protección y defensa de los migrantes mexicanos. Por lo menos eso dijo AMLO durante su campaña, cuando buscaba los votos de ellos y sus familias.

Esta es una buena oportunidad de llevar a la práctica y no solamente a sus conferencias mañaneras, su manual de ética y de hacer por los mexicanos en Estados Unidos algo más que aplaudir sus remesas.

Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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