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Por qué México es corresponsable de la muerte de los migrantes

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

15 December, 2021
Tema:

POR JORGE SANTIBÁÑEZ
ESPECIAL PARA LOS ANGELES TIMES
DIC. 15, 2021 10:39 AM PT

El incidente en el que fallecieron 55 migrantes centroamericanos en el sur de México, hace evidente, por si hiciera falta, el impresionante desorden que impera en el proceso migratorio de tránsito hacia Estados Unidos y la enorme responsabilidad que tiene México.

El gobierno mexicano intentó torpemente evadir su responsabilidad, y quizá eso es lo que mas indigna. Cuando la reacción mínima que uno esperaría es reconocer el desorden y las incapacidades institucionales, lo que se les ocurrió fue dar el pésame a los familiares, culpar a Estados Unidos por no invertir en sus programas y crear una alianza con los países centroamericanos de salida para combatir la trata. No han entendido nada.

La responsabilidad es multidimensional. En primer lugar, hay un error de perspectiva, lo que hay que reconocer es que el proceso migratorio de la región tendrá lugar nos guste o no. No hay y no habrá en el mediano plazo condiciones que arraiguen voluntariamente a los centroamericanos y bastantes mexicanos en sus lugares de residencia. No existen las oportunidades mas elementales de desarrollo y en algunas zonas, insisto incluido México, las condiciones de violencia e inseguridad obligan a que sus habitantes huyan. Si se acepta esta premisa, la aspiración debe ser ordenar un proceso que de cualquier forma ocurrirá y enmarcarlo institucionalmente y no frenarlo, ser omisos, como si la naturaleza o el libre juego de la oferta y la demanda lo fueran a ordenar, o culpar a otros de lo que no se hace.

Una de las características que define a un Estado es el gobierno de su territorio, la capacidad que se tiene de ordenar los procesos sociales y económicos que ahí ocurren. Lo que pasó en Chiapas, entre otros muchos incidentes, hace evidente que México no gobierna su territorio.

La política de control (que no ordenamiento) que ha instrumentado este gobierno es, en gran medida, causante del “accidente”. Esta administración insiste en que los retenes son para “proteger” a los migrantes, que no se les detiene, sino que se les “rescata” y que quienes los transportan son tratantes de personas como si los obligaran a migrar.

A todas luces los migrantes no quieren ser protegidos ni rescatados porque voluntariamente buscan evadir a sus “protectores” y para ello recurren a figuras que existen, como los “tratantes”, en virtud de la política de control rígido. Incluso los precios se explican en función de esa política. A mayor control, mas se eleva el costo y más se incrementan los riesgos. De hecho, si se quisiera realmente encontrar a los “tratantes”, no habría que firmar alianzas ni pactos entre los gobiernos, bastaría disfrazarse de migrantes porque cientos de ellos los encuentran todos los días.

Apenas el 22 de septiembre de 2021, AMLO solicitó a las empresas de transporte en el sureste que no transportaran migrantes centroamericanos. A partir de esa petición, estas empresas empezaron a solicitar a sus potenciales pasajeros que se identificaran como mexicanos. Me imagino que AMLO no debe dormir nada tranquilo al saber que tiene una responsabilidad en la muerte de 55 personas que pudieron haber sido transportadas por empresas especializadas, con choferes entrenados y supervisados y que, en virtud de su petición y acuerdo con los transportistas, lo hicieron hacinados en la caja de un tráiler en donde se accidentaron y fallecieron.

Lo que parece que no se entiende es que, si los transportistas no aceptan a los migrantes, éstos no van a desistir de su necesidad de migrar, no van a decir: bueno, gracias entonces ya no migraré y me regreso a mi pueblo en donde no tengo trabajo, ni como desarrollarme y además arriesgo mi vida cotidianamente. Buscarán y encontrarán otros medios de transporte.

Si se ponen retenes para detener a los migrantes (rescatar y proteger dicen las autoridades mexicanas), ellos buscarán evadir esos retenes, surgirán actores locales que les dirán como (y les cobrarán en consecuencia) y siempre habrá algún miembro de la Guardia Nacional o del Instituto Nacional de Migración (o ambos), que a cambio de dinero los dejará pasar.

Algunos pagan porque tienen los recursos, otros se echarán en los brazos del crimen organizado, la mayoría soportará vejaciones, abusos y arriesgarán su vida por su futuro y el de sus hijos, los menos esperarán un momento mas favorable para migrar, menos riesgoso, pero casi ninguno desistirá de hacerlo. No es tan difícil de entender. No se necesita ser especialista en migración para darse cuenta.

Dar pésames, culpar a Estados Unidos por no invertir en programas que no han demostrado ningún impacto en la necesidad de migrar, focalizar los esfuerzos en decir que se va a combatir la trata y negar que elementos de la Guardia Nacional y el INM están involucrados y asociados con el flujo irregular y desordenado de migrantes, no sirve de nada, no solo no evitará mas muertes, sino que las provocará.

* Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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