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¿Pobre de México, tan lejos de Estados Unidos y tan cerca de Rusia?

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

29 March, 2022
Tema:

POR JORGE SANTIBÁÑEZ*
ESPECIAL PARA LOS ANGELES TIMES
MAR. 29, 2022 7:37 AM PT

Se atribuye a Porfirio Díaz la expresión: Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. Todo indica que no fue él quien la inventó y simplemente al usarla, la hizo famosa. Tampoco es claro el contexto de su uso lo cual arrojaría luz sobre lo que realmente quiso decir. La frase se ha incorporado a la cultura popular mexicana y mezcla el “antiyanquismo” con la aceptación de una realidad geopolítica y geoeconómica. No hace mucho AMLO, el presidente mexicano, tomando como base la expresión mencionada, le dijo al secretario de Estado de Estados Unidos: Bendito México, tan cerca de Dios y no tan lejos de Estados Unidos.

La parte de Dios en la frase es una referencia imaginaria en todos los casos, pero la parte que se relaciona con Estados Unidos refleja las contradicciones históricas en la relación con nuestro principal socio económico y vecino.

Todo esto viene a cuento porque la invasión rusa a Ucrania ha hecho evidente que el gobierno de AMLO o por lo menos parte de ese gobierno, entre quienes él se encuentra (y con eso basta), no tiene claro el papel que juega Estados Unidos en nuestro desarrollo y qué tipo de relación debemos tener con ellos. Ese “no tan cerca” que AMLO desea, acepta la relación, pero no acaba de gustarle.

Si bien se sumó a las carreras a la condena de la invasión, ha habido matices. Esa condena es mucho mas clara en la ONU que en palacio nacional. Bajo la volátil y oportunista interpretación que AMLO tiene de la no intervención, se ha resistido a cualquier tipo de sanción a Rusia y llama al diálogo entre las partes como si Ucrania y Rusia estuvieran en guerra, peleando algo, cuando de lo que se trata es de que Rusia invadió a Ucrania. Me recordó a Trump cuando en la marcha de los supremacistas blancos que derivó en enfrentamientos con grupos en contra del racismo, dijo que había buenas personas de ambos lados.

Criticó incluso la aprobación de la ayuda estadounidense a Ucrania quejándose de porqué no mejor ese dinero se destina a la extensión de sus programas como el de sembrando vida en Centroamérica.
Estados Unidos tiene lecturas precisas de esa tibieza y por la importancia que le ha dado a esa invasión, empezando por Joe Biden, el gobierno mexicano es ubicado cada vez más en el cajón de los países que no están del lado estadounidense.

Por si la tibieza cantinflesca de AMLO no bastara, esta semana el congreso mexicano tuvo la pésima e inoportuna idea de instalar el Grupo de Amistad entre México y Rusia. ¿No encontraron peor momento? ¿Cuándo prácticamente todo el mundo occidental le cierra las puertas a Rusia? Cierto, fue el congreso el de la ocurrencia y no la administración de AMLO, pero por los diputados involucrados y que aparecen sonrientes en la foto con el embajador ruso, no queda duda que el presidente mexicano y sus instrumentos en el congreso son los de la “iniciativa”. De hecho, quien le dio la bienvenida fue el diputado Augusto Gómez Villanueva de 92 años, cercano desde siempre al expresidente Luis Echeverría y se refirió al embajador como representante de un heroico gobierno. Parece increíble.

Las respuestas y mensajes desde Estados Unidos no se hicieron esperar. Al día siguiente, en un acto similar, el embajador estadounidense reclamó esa cercanía inoportuna e improcedente con Rusia. Ni siquiera para eso tuvieron tacto nuestros diputados. El Grupo Amistad México-Estados Unidos se instaló un día después del equivalente con Rusia.

Más allá de las formas de AMLO o de las frases hechas de las conferencias matutinas y hasta de los desplantes pidiendo la regularización de los 4 millones de mexicanos indocumentados en Estados Unidos (aunque él dice 10 millones por si alguien tiene aun dudas de lo desconectado que está del tema), y de que esos grupos de amistad son inútiles, la tensión con Estados Unidos es cada vez mayor.

La reforma eléctrica que AMLO impulsa, entre muchas otras medidas e incertidumbres, afecta los intereses de inversiones estadounidenses y no están dispuestos a quedarse cruzados de brazos. Ya le mandaron el mensaje con varios funcionarios de alto nivel.

Estados Unidos nos compra el 80% de nuestras exportaciones, la inversión, el comercio y el turismo, solo por mencionar algunos de los factores centrales de nuestro desarrollo, dependen de Estados Unidos. En ese país viven cerca de once millones de mexicanos nacidos en México (no todos indocumentados) y otros 26 millones son hijos de mexicanos. Alguien debería explicar a AMLO toda esta información y que su flamante aeropuerto estará vacío sin líneas aéreas americanas o que su tren maya caerá en el olvido y en el abandono si las grandes empresas turísticas de nuestros vecinos no participan. No es tan difícil de entender.

Quizá no es el momento para estar tan cerca de Rusia y tan lejos de Estados Unidos.

*Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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