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México-Estados Unidos. Un embajador y un territorio minado

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

5 August, 2021
Tema:

POR JORGE SANTIBÁÑEZ
ESPECIAL PARA LOS ANGELES TIMES
AGOSTO 5, 2021 4:16 PM PT

La primera comparecencia de Ken Salazar en el Senado estadounidense para convertirse en embajador de Estados Unidos en México deja un sabor de boca mixto de lo que son y serán en el futuro cercano las relaciones entre México y EE.UU.

De entrada, la personalidad del próximo embajador, culturalmente cercano a México, es o puede ser una buena noticia. No se trata de un embajador de carrera, pero sí de un político de mucha experiencia que sabrá acercarse al presidente Biden y a la vicepresidenta Harris. A diferencia de su antecesor inmediato, no será un turista más pero tampoco confrontará al gobierno de AMLO y será escrupulosamente cuidadoso de la soberanía mexicana.

Claro, para que esa buena noticia se concrete, mucho depende de los posicionamientos de AMLO y ahí no hay mucho material para ser optimista. Hay temas en los que el desacuerdo es latente y al nuevo embajador le costará mucho trabajo permanecer al margen.

El primero de ellos tiene que ver con la política interna de Estados Unidos, en la que México juega un papel importante. Seguramente sin proponérselo, México es cada vez más el instrumento con el que los republicanos golpean al presidente Biden.

Le reclaman lo que Donald Trump sí obtuvo del presidente de México, una subordinación y cooperación total. Que no haya sido capaz de controlar la frontera común y la tibieza ante posiciones que ellos consideran antiamericanas. AMLO por supuesto no ayuda. Cuando Trump era presidente se preocupaba en extremo de no hacer o decir nada que pudiera molestarlo y con Biden parece que lo que pretende es provocarlo. Cucándolo como diría.

Si México no se sale y pronto de ese rol, se corre el riesgo de que la administración Biden tenga que hacer algo para disminuir el golpeteo republicano. Y ese “algo” no convendrá a México. El gobierno mexicano dice que la relación entre los dos países es excelente y que vive uno de sus mejores momentos, pero en Estados Unidos todos los analistas coinciden en que Ken Salazar llega a México en uno de los peores momentos de la relación.

Apenas unos días antes de la comparecencia de Ken Salazar en el senado estadounidense, legisladores de ambas cámaras y partidos enviaron una carta al presidente Biden pidiéndole su intervención para frenar iniciativas energéticas de AMLO que son contrarias al espíritu del T-MEC y a los intereses de Estados Unidos.

El energético es un tema que puede “sacar chispas”. El nuevo embajador es abogado, conocedor de las leyes y cercano a compañías petroleras para las que trabajó recientemente. Es además defensor de la libre competencia. Contrariamente a AMLO, Impulsa energías alternativas. Los senadores lo saben, por eso en su comparecencia el senador republicano Ted Cruz le expresó su preocupación por una “campaña deliberada y sistemática del gobierno mexicano para socavar a las empresas estadounidenses, y especialmente a las involucradas en materias energéticas”.

Si hay un tema en el que AMLO es especialmente terco es justamente el de la política energética. En México, mas allá de sus colaboradores que para todo fin práctico no cuentan, nadie coincide con sus puntos de vista, pero no se ve cuándo ni cómo dé marcha atrás. Al contrario, puede endurecer sus posiciones.

El próximo embajador lo dejó muy claro. Según lo expuesto ante senadores estadounidenses, entre sus prioridades figuran: oportunidades económicas para la región, migración segura y ordenada, luchar contra la violencia y por el respeto al estado de derecho y la transformación de la sostenibilidad global.

En todos esos temas hay diferencias de fondo con AMLO que no alcanzarán a ser zanjadas por la empatía cultural del nuevo embajador con México ni por el discurso mañanero que se envuelve en la soberanía mexicana.

Sume usted las posiciones de AMLO a favor de la dictadura cubana y de otras antiamericanas, los discursos en los que acusa a Estados Unidos de ser intervencionista y de creerse el “gobierno del mundo” y las “iniciativas” de crear nuevos organismos internacionales para oponerse a EE.UU, y lo menos que podemos decir es que la relación entre los dos países se mueve en un territorio en donde en cualquier momento puede haber una explosión, como si estuviera minado.

Lo único que falta es que AMLO exija disculpas a Estados Unidos por los territorios cedidos en el Tratado de Guadalupe Hidalgo entre los que figura el estado de Colorado de donde es nativo, desde hace cinco generaciones, Ken Salazar y su familia. O peor aún, que diga que es, por ese hecho, mexicano.

Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

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