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Los latinos deben votar en 2020

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

8 January, 2020
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En 2020, en Estados Unidos un número importante de puestos de elección a nivel federal, estatal y local se decidirán en las urnas. De manera especial, resalta la elección presidencial. El voto latino y particularmente, el voto de la comunidad mexicana puede jugar un papel trascendental no solo para esos procesos electorales, sino para que por fin estas comunidades sean valoradas e incorporadas positivamente a la agenda pública estadounidense.

Los números que demuestran la importancia de la comunidad latina en Estados Unidos son abundantes e indiscutibles, sin embargo, las oportunidades y los programas para atenderlas no guardan proporción con esa trascendencia. No reciben ni tienen acceso a las mismas oportunidades en temas centrales para su desarrollo, como educación y salud. Una de las claves para modificar esta situación está en las urnas y por eso hay que votar.

Efectivamente, ni los latinos ni sus necesidades están debidamente destacados en los diferentes órganos de representación que se eligen, incluido por supuesto la presidencia del país y el congreso federal. Como ejemplo, baste citar que solamente había un precandidato demócrata de origen latino -Julián Castro-, y acaba de renunciar a la campaña. En términos generales, el número de hispanos entre los senadores y representantes a nivel federal y estatal debería multiplicarse por tres para reflejar la proporción de latinos en la población. Cierto, lo importante no es el origen de quien diseña las políticas públicas, sino que se incluyan los problemas de todos los grupos poblacionales, sin embargo, sí hay una correlación entre el origen de los congresistas y las agendas que impulsan.

Estados Unidos tiene una población de 323 millones de personas. De ellos, 227 millones podrían votar en el próximo proceso electoral. Los votantes hispanos podrían ser 28 millones y los de origen mexicano 16 millones, algo así como el 7% de quienes votan. Sin embargo, su concentración geográfica en algunos estados los hace aun mas importantes. En California, Texas o Arizona representan alrededor del 25% de los votantes.

En esos estados serían la segunda fuerza electoral después de los blancos no-hispanos, por encima de los afroamericanos o los asiáticos. Pero incluso en aquellos estados en donde representan un porcentaje menor de la población, su voto puede ser decisivo. Claro, para que eso ocurra, hay que votar. Porque a pesar de estos números, paradójicamente es el grupo poblacional que menos participa en los procesos electorales. 2020 es un buen año para acabar con esa apatía.

Las razones de esta baja participación son muchas. Hay quien concluye que se trata de una población que viene de países en donde “no se acostumbra votar” ya que los procesos electorales no son confiables, o bien en donde aun con procesos confiables los resultados llevan al poder a grupos que se corrompen fácilmente, que solo quieren el poder por el poder y que no ven por sus gobernados. Es cierto y en Estados Unidos también puede pasar, pero en el mediano o largo plazo, la participación democrática resulta ser la mejor plataforma de desarrollo, y la correlación entre participar y que existan políticas públicas para atender las necesidades de los hispanos, por un sistema de contrapesos reales, es mucho mas alta en Estados Unidos que en nuestros países de origen.

Por eso los latinos tienen que votar. Porque hasta que la clase política estadounidense valore correctamente la importancia y aportaciones de los latinos, particularmente de los mexicanos en Estados Unidos, no tendrán acceso a las mismas oportunidades. Los latinos han sido exitosos en los procesos de integración económica, social y cultural en ese país. Sin embargo, la participación electoral queda mucho a deber y esa puede ser la diferencia que detone un proceso de integración y valoración plena en la sociedad estadounidense.

Al respecto, existen muchos mitos alrededor de esta participación. Algunos afirman que finalmente esta comunidad no “pesa” electoralmente. Solo los números comentados mas arriba y muchos otros que ya existen demuestran lo contrario. Claro que pesan y mucho. Otros aun siguen con el discurso de que la mayoría son indocumentados y por eso no votan, lo que es falso. Los mexicanos indocumentados en Estados Unidos son apenas uno de cada 10 miembros de la comunidad mexicana.

Algún sector de la clase política estadounidense ve a esta comunidad con recelo porque según ellos su voto se concentra en el partido demócrata. Ciertamente, en las elecciones recientes este voto ha favorecido a los candidatos demócratas, pero mucho menos de lo que se piensa. De hecho, el voto latino es, después del voto blanco no hispano, la segunda fuerza electoral que apoya a los candidatos republicanos, muy por encima del voto afroamericano o asiático. Para decirlo brevemente, los republicanos no serían hoy mayoría en el Senado sin el voto latino.

Y si el gobierno mexicano realmente quiere apoyar a su comunidad en Estados Unidos, debería promover que voten -por supuesto sin decir a favor o en contra de quien-. Desafortunadamente, eso no ocurrirá por varias razones, entre otras porque AMLO le tiene pavor a Donald Trump y esgrimirá el argumento clásico que usa selectivamente en el sentido de que sería una intromisión en asuntos estadounidenses.

En los procesos electorales de 2020 ¡a votar!

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