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Mexa Institute

Migración centroamericana, ineptitud y soberbia mexicana

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Los Angeles Times

29 abril, 2019
Tema:

México tiene una enorme responsabilidad en la crisis migratoria centroamericana. Una muy mala mezcla de falta de coordinación, contradicciones, ineptitudes y soberbia, ha provocado este desorden y pone en peligro a cientos o miles de migrantes que ante la situación arriesgarán sus vidas y/o se entregarán al crimen organizado para lograr llegar a Estados Unidos.

Desafortunadamente, el presidente mexicano sostiene un lenguaje que mezcla dos mensajes. Por un lado, afirma que generando desarrollo en Centroamérica la gente dejará de migrar; por otro, da la bienvenida y dice que habrá trabajo en el sureste mexicano para todos.

Lo primero, aun en el caso de que sea cierto, ocurrirá en el largo plazo y no ayuda, como hemos dicho hasta el cansancio, a resolver el éxodo de cientos o miles de migrantes que llegan al país.

Lo segundo no es aun una realidad y los centroamericanos que tienen años pensando en cómo dejar la inseguridad, violencia y pobreza, ven en este mensaje la oportunidad de salir del infierno en el que viven. Total, si no encuentran trabajo podrán seguir hacia Estados Unidos.

Al mismo tiempo, nos hemos comprometido con Estados Unidos a frenar a estos migrantes en territorio mexicano y a darle orden al proceso. No se a quién se le ocurrió, pero es una expresión concreta de la inexperiencia de esta administración y la soberbia de no escuchar voces de organizaciones civiles, porque en las condiciones actuales esto es una tarea imposible.

¿Para qué nos comprometemos a lo imposible y aumentamos irresponsablemente la presión en territorio mexicano?, si no hay inversión y acciones para profesionalizar a los agentes migratorios, construir albergues que puedan alojar a los miles de centroamericanos, ofrecerles servicios de salud y educación, ni intentos para llegar a acuerdos con las localidades mexicanas afectadas y tratar de mitigar los costos negativos en los que incurren sus habitantes.

Los encargados del tema en México no saben que nada detendrá a los migrantes centroamericanos, porque regresar a sus países es peor que no haber salido. Las niñas que regresan cargan con el estigma de que “ya les pasó de todo” y “valen menos”. Lo peor es que no parece que el gobierno mexicano esté dispuesto a modificar sus estrategias.

Cada que sale el tema en las conferencias matutinas se sigue diciendo que habrá trabajo para todos, los funcionarios siguen hablando de movilidad y desarrollo, como si no conocieran las condiciones en las que viven y se desplazan los migrantes; ¿saben cómo protegerlos?, los detienen en contra de su voluntad en condiciones precarias por decir lo menos.

Dicen que lo que pasa es “inédito”, cuando desde el gobierno del expresidente Calderón -por lo menos-, el flujo tiene la misma dimensión y características de migración familiar, femenina, con menores. Todo ello enmarcado en una pugna o falta de coordinación entre las Secretarías de Relaciones Exteriores y la de Gobernación.

Los gobiernos de Calderón y Peña Nieto no hicieron nada y permitieron que los migrantes sufrieran abuso, y fueran extorsionados y hasta asesinados por casi cualquier autoridad u organización criminal dueña de los territorios por donde transitaban.

Eso funcionó como control de los flujos, porque el que se animaba a migrar, como dice el clásico, “ya sabe lo que le pasa”. Por supuesto, no hay que regresar a esa muy triste etapa del modelo de gestión mexicano de los flujos migratorios, pero los discursos de ahora, la inexperiencia y la soberbia van a acabar exponiendo aun más a los migrantes.

De pasada, tendremos cada vez más problemas con Estados Unidos por no atender un compromiso imposible de cumplir.

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