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Mexa Institute

Migración centroamericana. Enfoque Simplista

Jorge Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: La Jornada

21 diciembre, 2018
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Recientemente, se ha anunciado que México apoyará con 30 mil millones de dólares el desarrollo del sur de México y Centroamérica, también se ha dicho que Estados Unidos hará una aportación importante de más de 5 mil millones de dólares en los países del llamado Triángulo Norte -Honduras, El Salvador y Guatemala-. Ambas acciones tienen la lógica simplista de que esas inversiones generarán empleos y así los habitantes de esa región no tendrán que salir de sus países. La falta de claridad en estas propuestas y la poca viabilidad de las mismas nos dejan con algunas interrogantes.

¿La creación de empleos en Centroamérica impediría que la gente deje de migrar? Aun con más empleos los jóvenes tendrán estímulos para migrar, particularmente por la violencia en la que viven, la causa real de la crisis migratoria de la región. Dar más empleos sin resolver la violencia no detendrá la salida. De hecho, la mayoría migra teniendo empleo.

La migración en la región se explica por al menos cinco factores relacionados entre sí: la demanda real de empleados en algunos sectores de la economía de Estados Unidos; la violencia e inseguridad que se vive en la región y que expulsa a sus habitantes, particularmente en El Salvador y en Honduras; la pobreza; el exceso demográfico de jóvenes que buscan empleo y oportunidades de desarrollo; y las redes sociales y familiares que desde Estados Unidos atraen a nuevos migrantes.

Los centroamericanos que ya viven en Estados Unidos, harán todo lo posible por traer a sus familiares y sacarlos de la violencia. Solo para poner las cosas en perspectiva, uno de cada cinco salvadoreños vive y trabaja en Estados Unidos.

El problema en la región es mucho más complejo. De qué sirve tener empleo si un joven, para ir a trabajar, tiene que pagar derecho de tránsito al crimen organizado, si una niña para ir a la escuela corre el riesgo de ser violada. Desafortunadamente, la autoridad en estos países es inexistente o cómplice.

El presidente Trump, que reiteradamente se ha manifestado como antiinmigrante y que ha expresado un profundo desprecio por los países involucrados -incluido México-, ¿promoverá tal aportación del gobierno estadounidense para el desarrollo de la región? Aparentemente, no se trata de fondos para el desarrollo; a lo que Estados Unidos se ha comprometido es a que su agencia de promoción de inversiones privadas (OPIC) anime a inversionistas a hacer negocios viables en esos países, bajo proyectos específicos, que no quiten empleos en Estados Unidos y que sean benéficos para su economía.

Falta que estos inversionistas realmente se animen e inviertan los montos contemplados y que eso genere empleos. No se trata de recursos que aporta el gobierno de Estados Unidos para ser usados en la región. Se trata de promover negocios en Centroamérica bajo una lógica comercial que, como le pasó a México con el TLC en la región fronteriza, generan empleos de baja calidad que no arraigan a la gente en sus lugares de origen, y por tanto, no erradican la migración

Además, hay que recordar que Trump está dispuesto a cerrar el gobierno si no recibe los 5 mil millones de dólares que ha pedido para construir el muro en su frontera sur. Es irreal pensar que va a invertir en el desarrollo de Centroamérica si todavía no tiene asegurado los recursos para la construcción de su muro.

¿México realmente va a poner 30 mil millones de dólares en la región? Solo para tener una idea de lo que estamos hablando, para la reconstrucción en la Ciudad de México por los daños del temblor de 2017 la aportación total es de 220 millones de dólares, para el Tren Maya la aportación en el presupuesto 2019 contempla 300 millones de dólares, y para la protección de mexicanos en Estados Unidos el presupuesto 2019 contempla 12 millones de dólares. La inversión mexicana de 30 mil millones de dólares no es realista, México no cuenta con tales recursos y en todo caso, que invierta para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, incluyendo a los que viven en Estados Unidos.

Además, respecto a las medidas anunciadas por México hay dos hechos lamentables, éstas se apegan a un pacto migratorio aprobado por la ONU pero boicoteado por Estados Unidos, que rechazó firmarlo. Lo peor es que con el juego de medias verdades, ya no se habla de la crisis migratoria, de la caravana, de los miles de migrantes centroamericanos que están hacinados en la frontera y que no pudieron esperar a que la cuarta transformación les generara condiciones de desarrollo.

Qué bueno que se quiere apoyar a Centroamérica pero tiene que ser de manera mucho más integral. Garantizando la no violencia, mejorando los sistemas educativos y de salud, generando mejores condiciones de vida para los jóvenes que hoy están convencidos de que la única opción es irse porque idealizan la vida del amigo, hermano o padre que vive en Estados Unidos.

Por último, durante su conferencia de prensa matutina del 19 de diciembre, el presidente López Obrador dijo: “Habrán inversiones en México y Centroamérica para enfrentar el fenómeno migratorio, se atenderán las causas, va a llegar el día en el que la gente no va a emigrar de México porque habrán muchas oportunidades de trabajo, habrá crecimiento y bienestar, ese es mi sueño”.

Al respecto, sería muy bueno que su equipo le informe que su sueño está cumplido, pues el número de inmigrantes mexicanos a Estados Unidos no aumenta desde hace diez años.

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