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Mexa Institute

Las víctimas invisibles del muro de Trump

Alonso Santibáñez

Éste artículo también salió publicado en: Hoy Los Ángeles

20 febrero, 2019
Tema:

Las negociaciones recientes en torno al presupuesto federal estadounidense, la construcción del muro y el tratar de evitar el cierre del gobierno, perjudicaron a diversos grupos poblacionales; particularmente a los más de 800 mil jóvenes que se han visto beneficiados o podrían ser parte de DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals) y de los cuales 600 mil son mexicanos.

Ellos fueron traídos a los Estados Unidos por sus padres durante su infancia, no fue su decisión migrar, no conocen otro país, ahí se educaron, tienen amigos, comparten los valores de la sociedad y están integrados. A pesar de esto, su estancia autorizada es incierta.

En febrero de 2018, los demócratas señalaban todavía, que no apoyarían ningún acuerdo presupuestal que no incluyera una solución de largo plazo para los jóvenes DACA. Como en esa ocasión y el pasado viernes 15 de febrero de este año, de nueva cuenta, los demócratas les fallaron a estos jóvenes y validaron un presupuesto que no atendía su situación. Ni siquiera fue un tema que apareciera formalmente en las negociaciones con los republicanos o con el presidente Trump.

Los jóvenes DACA son un sector muy joven de la población en Estados Unidos, 7 de cada 10 tiene entre 18 y 34 años. Son una población con formación académica muy similar al resto de la población en Estados Unidos, ya que 8 de cada 10 cuenta con diploma de high-school o más. Esta población con gran potencial, que es americana menos en el papel, se encuentra de nuevo en la incertidumbre y frente a un futuro incierto. Ellos son las víctimas invisibles del muro.

Desde su precandidatura el ahora presidente Trump ha radicalizado el tema migratorio, afectando todo el debate sobre el tema. Como resultado hoy son cada vez menos las voces en el Congreso que defienden un camino para la regularización de los jóvenes DACA. Prácticamente, ha dejado de ser tema.

Hasta hace pocos meses era posible identificar en el Congreso al menos dos posiciones que ofrecían cierta certidumbre a estos jóvenes. Una agrupada en la llamada Ley Puente (Bridge Act) la cual autorizaría su permanencia, pero no ofrecía un camino para la obtención de la ciudadanía; y la de los defensores del Dream Act, quienes sí labraban un camino para iniciar el proceso de ciudadanización. En días anteriores estas posiciones brillaron por su ausencia.

Además, la crisis ficticia entre la frontera México-Estados Unidos ha tenido consecuencias inmediatas para estos jóvenes. La declaratoria de emergencia nacional desvio aún más la atención y es poco probable que los congresistas y medios de comunicación en general renueven su interés en este tema.

Los jóvenes DACA son un motor de la sociedad estadounidense. Aún con las adversidades que enfrentan, han salido adelante laboral y académicamente, y a pesar de la omisión de los demócratas, de los injustificados ataques de los republicanos y del olvido del gobierno mexicano, seguirán luchando por tener un mejor futuro. ¿Cuánto tendremos que esperar para que se les defienda?

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