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Mexa Institute

La comunidad mexicana en Estados Unidos ¿quiere votar en México?

Saúl Salazar

10 diciembre, 2018
Tema:

La participación en los procesos electorales mexicanos desde Estados Unidos es un ejercicio que tiene más preguntas que respuestas satisfactorias.

Nadie cuestiona el derecho de un mexicano a votar, independientemente del lugar donde se encuentre, pero hay un problema de fondo; no parece haber un incentivo claro para participar.

Aquellos que han decidido votar no han obtenido beneficio alguno en Estados Unidos ni para sus familias en México. No hay una política del Estado mexicano hacia sus comunidades en Estados Unidos, y el muy débil marco institucional -limitado a un minúsculo Instituto de los Mexicanos en el Exterior y a la red consular-, no guarda proporción con el tamaño, ni con la importancia de esa comunidad.

Algo muy preocupante es que en el horizonte no se vislumbran acciones o programas que se deriven de haber votado. En estas condiciones, ¿cuáles serían los beneficios para que la comunidad mexicana participe en los procesos electorales de México?

Un recuento de los resultados de la participación política de los mexicanos en Estados Unidos muestra que, en procesos federales, se han recibido 134, 034 votos, si se acumulan las elecciones presidenciales de 2006, 2012 y 2018; mientras que en el terreno estatal se tiene un acumulado de 53, 213 votos, si se suman los resultados de 20 elecciones de gobernador -principalmente- en 15 entidades del país.

Es evidente que la participación electoral de los mexicanos que viven en Estados Unidos es insignificante, particularmente si se tiene en cuenta el tamaño de la diáspora mexicana en aquel país, que suma un total de 23.5 millones de posibles votantes de 18 años y más, es decir, que no ha participado ni siquiera el 1% de esa población.

Una mirada en retrospectiva muestra que el ejercicio del voto se edificó sobre una base muy frágil y que se omitió:

Un diagnóstico serio sobre aspectos básicos de la comunidad mexicana en Estados Unidos: características sociodemográficas, tenencia y vigencia de la credencial de elector e intención por votar, pero sobre todo, nadie se preguntó si estos mexicanos esperaban algo a cambio de su voto.
También se omitió un modelo y metodología de instrumentación del voto que tuviera como eje central a la comunidad mexicana en Estados Unidos, a sus liderazgos y a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con la comunidad.

En contraste, se optó por instrumentar el voto desde el aparato de gobierno, mediante la Red Consular de México en Estados Unidos, una situación que contrasta ampliamente con la visión gestada en 1990 de llevar a cabo elecciones democráticas y transparentes ajenas al gobierno, lo que dio origen al Instituto Federal Electoral, antecedente del Instituto Nacional Electoral (INE).

Se ha comentado sobre la necesidad de integrar una “Comisión para evaluar la continuidad del voto desde el exterior”, ya que las expectativas de la pasada jornada electoral del 1 de julio de 2018 fueron de más a menos.

En un principio el INE esperaba 500 mil votos luego bajaron la cifra a 250 mil, y a escasos días de la jornada electoral se dijo que serían al menos 100 mil. Finalmente, el resultado arrojó apenas 76 mil 440 votos de la comunidad mexicana en Estados Unidos, dicho de otra manera, las cuentas alegres del INE no dan y muestran ineficacia, sin tener consecuencias. A la fecha ninguna de sus metas se ha cumplido en este tema.

Evaluar la continuidad del voto en el exterior es algo necesario para entender lo que se ha hecho mal, pero el tema debe ser abordado de manera conceptual. Si no se atiende, ni entiende, a la comunidad mexicana en Estados Unidos, ¿por qué deberíamos esperar que participen?

Recientemente el INE anunció que para incentivar la participación de la comunidad mexicana se implementará la modalidad de voto electrónico. Ojalá que en esta ocasión se realice un diagnóstico previo. También se ha dicho que para 2021 se prevé llegar a 2 millones de credenciales para votar en el extranjero. ¿Será?

A manera de hipótesis, para lograr que la comunidad mexicana en Estados Unido se involucre en los procesos electorales mexicanos, primero se debe comprender que son actores de otra democracia, además es necesario que México se comprometa con ellos para ayudarles a resolver sus problemas en Estados Unidos pues como cualquier ciudadano tienen otras prioridades antes que votar.

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